El mal aliento, conocido en el ámbito médico como halitosis, es una condición frecuente que afecta a millones de personas. Aunque suele asociarse únicamente a una falta de higiene puntual, en la mayoría de los casos es el resultado directo de la proliferación masiva de bacterias anaerobias en la cavidad oral y de desequilibrios en el organismo.
La causa principal: Proliferación bacteriana y compuestos de azufre
La boca alberga de forma natural cientos de especies de bacterias. Sin embargo, cuando la higiene bucodental es inadecuada o existen factores desencadenantes, ciertas bacterias anaerobias descomponen los restos de alimentos, la saliva y las células muertas de los tejidos orales.
Durante este proceso de descomposición, los microorganismos liberan gases altamente volátiles conocidos como Compuestos Volátiles de Azufre (CVS), entre los que destacan:
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Sulfuro de hidrógeno: Responsable de un olor similar al de huevo podrido.
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Metilmercaptano: Asociado a un olor intenso a col en descomposición.
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Dimetilsulfuro: Un compuesto gaseoso con olor penetrante y persistente.





